72 años no son nada EL MUNDO MÁGICO DE OMAR RAYO Oscar Domínguez G. Viernes, 19 de enero de 2001 - colombia.analitica.com Cuando el pintor Omar Rayo y su doble y tocayo el actor Omar Shariff se vieron por una primera y única vez en sus vidas en la recepción de un hotel sintieron que se estaban mirando al espejo. El uno es la réplica del otro. Otro Omar (Kayam, el poeta) inspiró a su progenitora a la hora de ponerle el nombre a la criatura. Y el fallecido hombre fuerte de Panamá, Omar Torrijos, ha sido uno de los cinco jefes de Estado extranjeros que han visitado su Museo en Roldanillo, Valle, donde hay tanta luz que el maestro tiene que sacarla a las patadas. Una mujer, su esposa Águeda, hija de una paisana del conde Drácula, le enseñó a conocer esa luz que no ha encontrado en ninguna otra parte del mundo y que es la materia prima de su arte. En una ocasión, la suegra de Rayo puso en fuga centenares de murciélagos sin disparar un tiro. Otra mujer en la vida de Rayo es Sara, la hija del matrimonio. El nombre de la bebita se formó el día de su nacimiento en una columna de humo que se elevaba en el cielo frente a la clínica de maternidad bogotana. Todos los 20 de enero, no sólo celebrará su aniversario (72 este 2001).También se festeja el de su pueblo natal y el del Museo. Todos sus caminos conducen a Roldanillo. Imposible que se repita un hombre mimado por las musas que gire tanto alrededor de su terruño donde, inclusive, una vez tuvo la visita prolongada de un fantasma de la tierra que interfirió su trabajo. Rayo se pinta a sí mismo: El cazador de arreboles ODG: ¿Por qué esa devoción tan grande por la luz de Roldanillo? OR: Mi mujer fue la primera que lo descubrió. Yo como nativo no veía mi entorno, pues yo lo conocí desde que nací y para mí no era novedosa esa luz. Era parte de mi vida, de mis juguetes. Pero una vez, Águeda, que es poeta, le dijo a unos periodistas en Nueva York que la luz de Roldanillo era blanca y vertical y caía en el cráneo como una daga que lo abría en dos y allí empollaban los verbos. Cuando volví a Museo Rayo, Roldanillo Roldanillo después de que ella descubrió esto, comencé a ver realmente que la luz de Roldanillo es otra. No la hay en ninguna parte del mundo, yo no la conozco. Y por qué razón es blanca? Pues porque el sol rebota sobre la cordillera y queda allí justamente pegada al pueblo. Entonces esa luz es permanentemente blanca y no hay luz horizontal, ni luz diagonal, sino permanentemente vertical, te cae en el cráneo. Es curioso. No se pone amarilla, ni rosada, es siempre blanca por el reflejo de las nubes. Entonces mirando este efecto y mirando estos fenómenos, yo me convertí en una especie de vigilante o veedor de esa luz y comencé a fotografiar los arreboles. Hoy día soy el cazador de arreboles para los roldanillenses, mis paisanos. Sacar a patadas la luz ODG: ¿Y por qué esa devoción por el terruño? OR: Bueno, esa es otra de las maravillas. Probablemente, porque he viajado tanto y me he encontrado con que no hay un pueblo que me seduzca como me seduce Roldanillo, aunque yo ya no tengo paisanos, todos se han ido o los compañeros mayores se han muerto, han desaparecido y yo me he quedado solo realmente. En Roldanillo me encierro a trabajar, a recuperar esa luz, esa fantasía... Esa luz es mi mejor juguete y mi profesor. A ese profesor lo voy a copiar todo el tiempo. Voy a buscarla y es la que se mete siempre en mis cuadros. A veces es tanta la luz que tengo que cerrar las ventanas y las puertas del estudio y sacar a patadas la luz porque el color se me entromete en todas partes y quiere que yo lo retrate y lo meta en la historia que estoy pintando. ODG: Y hablando de luces, ¿qué papel desempeñan las sombras? OR: La sombra es el cómplice de la luz, es el intermediario y es justamente el que produce el relieve porque el negro es un contrapunteo con el blanco que es la luz y el negativo de la luz es el negro, pero hay el cómplice que es la sombra. Esa sombra es la que yo uso para hacer los relieves, para hacer que todo parezca redondo, que todo parezca lleno de aire, de oxígeno. El cementerio por lienzo ODG: ¿Cómo fue ese primer contacto del niño Omar en Roldanillo con su entorno? OR: Yo nací con habilidad manual extraordinaria para dibujar, para pintar. Pensaba mucho en la geografía, le ayudaba al profesor de geografía en la escuela. Le hacía los mapas. Tenía mucha habilidad y me gustaba mucho la botánica también. Pintaba muchas hojas, muchas flores. Me iba para el cementerio donde se encontraban flores rarísimas, exóticas. Quería ser aviador, quería ser piloto, etc. Pero con esa habilidad manual me interesaba mucho más ejecutar cosas, dibujar el entorno. Yo quise ser caricaturista como Ricardo Rendón. Y cuando vine a Bogotá en el año 48, antes del 9 de Abril, yo buscaba los lugares donde había estado este hombre, era mi ídolo, sigue siendo mi ídolo. El suyo es un dibujo espectacular, una línea asombrosa. Y me contaron que en el café "Automático" podía encontrar amigos de él, colegas de él. Fui al "Automático" y ahí me encontré con León de Greiff, con Luis Vidales, con Eduardo Zalamea y con los grandes maestros de literatura colombiana. Y yo que había sido un gran lector y me apasiona la poesía pues ahí caí en un cofre de oro. Ahí hice tertulia con estos maestros y fui gran amigo de ellos. Inclusive mi primera exposición en Bogotá, en la Biblioteca Nacional, la inauguró Luis Vidales. Por correspondencia ODG: Pero usted fue discípulo activo de Rendón en la medida en que usted también también produjo mucha caricatura… OR: Claro, al hacer este taller, esta universidad, o este curso por correspondencia, adquirí más habilidad para captar los rasgos de las personas como caricaturista. Entonces llegué a Bogotá ofreciendo mis servicios a los periódicos. Fui a El Espectador, El Liberal, El Tiempo, Cromos y me daban dibujitos ocasionales. Fui a El Siglo y en esa ocasión se preparaba la Conferencia Panamericana, cuyo presidente era el doctor Laureano Gómez (dueño del periódico) y me aceptó como caricaturista para que hiciera caricaturas de los delegados a la Conferencia. Ahí tuve oportunidad de conocer al General Marshall, a tanto personaje importante de esa época. ODG: ¿Y qué experiencia enriquecedora le quedó de ese tránsito por la caricatura político-humorista por llamarla de alguna forma? OR: Yo no usé la caricatura política, usé la caricatura facial y La caricatura de humor, del entorno de hechos y casos permanentes en la vida real, pero no caricatura política. Nunca me interesó la política, nunca pude con ella, nunca pude entrar en ella, quise a veces porque tengo muchos amigos políticos, pero no pude. EL ARTE EMPIEZA EN RAYO ODG: Metiéndole un poco de regresión a esta charla, ¿usted ya venía con un bagaje artístico muy grande? OR: En mi familia nunca ha habido un artista. Solamente hubo un fotógrafo alemán que vino a Colombia a seguir las huellas de Humboldt. Venía por toda América Latina, pasó por Colombia y se casó en Colombia. Solamente ese personaje es el que se acerca a la creatividad mía, no hay en mi familia más artistas. ODG: Conocemos el primer apellido suyo y el segundo? OR: Reyes, Omar Rayo Reyes. ODG: Tiene más de Rayo o de Reyes? OR: Rayo es un apellido catalán. Yo siempre que voy a una ciudad de cualquier parte del mundo, de Europa, de América Latina, de Asia, busco en la guía telefónica si hay Rayos y en la única parte que he encontrado Rayos es en Barcelona, hay un montón de hojas, pero con acento en la o, inclusive hay un gran escritor, un poeta, que es de apellido Rayó. Entonces parece que vinieron dos hermanos Rayo a La Habana procedentes de Cataluña y eran comerciantes, como todos los españoles de esa región. Uno se quedó en La Habana, inclusive hay una calle en La Habana que se llama Rayo. El otro se vino a Colombia y se quedó en Cartago, Valle, y ahí nació mi padre, de esos dos hermanos. Tuvo varios hijos, uno de ellos, de los hijos de este viejo abuelo, se fue a vivir a Buenaventura y tenemos Rayos negros, hay parientes Rayos negros, inclusive uno de ellos es guardavalla de un equipo de fútbol en el Valle del Cauca. EL MUNDO MAGICO DE OMAR RAYO ODG: Y el Reyes? OR: Según Emma Reyes, la famosa pintora que hay en Francia, ese Reyes solamente hay uno en Colombia y todos pertenecemos a la familia del General Reyes. Un espejo que camina ODG: Maestro, yo diría que pocas personas como usted se parecen al nombre: Omar. Y veo que ahí tiene dos tocayos importantes, Omar Kayam y Omar Shariff… OR: Hay anécdotas muy directas sobre estos dos personajes. Yo me llamo Omar porque mi padre cuando yo nací leía a Omar Kayam. Mucha gente cree que yo me llamo Omar porque soy de origen árabe, pero no tiene nada que ver. Sencillamente, mi padre era un gran lector, como yo, de poesía, sus anaqueles estaban siempre llenos de libros de poesía, de filosofía y, como te decía, cuando yo nací estaba leyendo a Omar Kayam y obviamente me engarzó el nombre. Era muy usual que los padres siempre le pusieran a sus hijos los nombres de sus amigos importantes o de políticos, etc. A Omar Shariff, yo lo conocí una vez en el lobby de un hotel. Yo estaba esperando un personaje sentado en el lobby cuando vi pasar a este otro personaje. Me quedé mirándolo de perfil y yo dije: esto es un espejo que va caminando, entonces él me miró y diría: bueno, una persona sentada, probablemente pensó que se parecía a él. Cuando él subía unas escalinatas para llegar a la recepción, se devolvió, se regresó, era solamente para mirarme a mí y resulta que yo también lo miré a él. No nos dijimos una palabra pero él regresó a recepción y desapareció. Esa fue la única ocasión. Pero era un Rayo que estaba caminando, era un Omar que estaba caminando en unos tacones enormes porque es bajito. Orgía de coincidencias ODG: Y hablando de su Museo, qué reflexiones se le han ocurrido, ya hizo todo o queda mucho por hacer? OR: Esa odisea la agarré por pura tenacidad mía y por puro corajudo que soy y si no, me hubiera corrido, como buen capricorniano. A propósito: el 20 de enero cumple años Roldanillo, se cumplen años de la primera piedra, es cumpleaños de la Fundación del Museo Rayo y cumple años Omar Rayo. Bien, gracias ODG: Y a sus años cómo se siente vitalmente, su salud, etc. OR: Lo he entregado todo allá, creo que ya he hecho demasiado, creo que ya hice todo, claro que quedan muchas cosas por hacer. En Nueva York me preguntaban cuántos cuadros he pintado y yo digo que no se cuántos he pintado. Lo que sí se es que me quedan un millón quinientos mil en la cabeza. Museo con fantasma propio ODG: ¿De dónde vino el fantasma de Roldanillo y cómo se fue? OR: De todas maneras no solamente yo lo he sentido, casi palpado, sino muchos de los visitantes que tengo en mi casa, porque mi casa la construí para albergar allí la familia plástica y poética de América Latina, allí alojo a muchos amigos porque tengo una especie de hotelito, tengo cinco cabañas, cinco apartamentos y ellos han sentido en muchas ocasiones alguna presencia, algunas fuerzas extrañas. Han visto luces especiales, han sentido caminar. Es una casa que se construyó especialmente, no había una construcción antigua ni es una casa remodelada en la cual se supone que allí murió alguien o que hubo asesinatos o nada. Yo compré ese solar, que era el solar de una casa y construí esta casa, mi casa, su casa. ODG: ¿Pero benéfico o maléfico el fantasma? OR: Yo creo que es un fantasma indígena, no es un fantasma occidental, no veo que sea un fantasma de una cultura importada, es un fantasma realmente local, nacido en Roldanillo. ODG: Pero de todas formas ¿entrabó su tarea creativa durante mucho tiempo? OR: Yo sí creo. Yo pienso siempre en él, permanentemente, en ese personaje. Tuvimos una vez, hace dos años, muchas dificultades en la casa. Había muchos enredos, calumnias, dificultades, muchas llamadas anónimas, se puso caótica la vida en Roldanillo, en mi casa. Entonces decidimos hacer un sahumerio. Mi mujer cree en eso porque su mamá es bruja, nacida en Rumania, prima hermana de Drácula. Suegra de Transilvania ODG: ¿Y tuvieron éxito? OR: Bueno, mi suegra es rumana, es una condesa rumana, nació en Transilvania donde tiene el castillo Drácula. A ella le gusta que yo hable de estas cosas, ella no se preocupa. Ella es una Condesa, Drácula era un Conde también. Ella tiene magia. La llevé a conocer Roldanillo, la llevé a conocer mi casa, le encantó y yo había dejado un palo de mango muy famoso, un palo de mango silvestre, lleno de moho y de parásitas y de murciélagos. Yo nunca dejé que los tocaran ni que les pegaran, ni que los mataran los trabajadores de la construcción. Los dejé ahí como en su hábitat. Y llegó mi suegra, vio el árbol, obviamente le pareció muy lindo, muy exótico, pero al otro día no apareció ni un solo murciélago: les hizo un exorcismo y desaparecieron totalmente. No sé qué hizo ella, pero se fueron. Evocación de Águeda ODG: ¿Cómo ha sido el influjo de su esposa Águeda? OR: Bueno, el influjo es mutuo. Ella dice que sin la presencia mía no hubiera llegado a ser poeta y yo digo que sin la ayuda de ella tampoco hubiera mantenido mi verticalidad, hubiera dejado los fierros en algún lugar y me hubiera dedicado a hacer diseño gráfico o a vivir en una empresa de publicidad. Pero el coraje y el querer ser un profesional de la estética se impuso. Ella me ayudó muchísimo y me sigue ayudando. Nuestra hija Sara ha tomado mucha influencia de los dos. Ella escribe poesía en inglés y en español, pinta también y con un estilo muy propio, muy particular, le interesa mucho la ecología y yo en un principio hice becujismo que es una especie de ecología. Muy curioso, ¿no? Una coincidencia muy rara. El nombre llegó en una nube ODG: ¿Y el nombre de Sara de dónde viene? OR: Esa es una cosa muy curiosa. Ella nació en Bogotá, en la clínica del Country, el 4 de enero de 1957. Es capricornio, como yo. Me dijeron: Maestro Rayo: acaba de nacer su hija. Es una niña. Ya lo llamaremos para que venga a conocerla. Entonces yo me salí a una baranda a mirar el parquecito que queda frente a la carrera 15 y me quedé mirando los pajaritos que estaban corriendo, jugando, buscando comida y peleándose, cuando de pronto sentí de pronto que salía como una nube debajo de los pájaros, de la tierra. Una nube y esa nube decía: Sara. Y desapareció. Entonces la pusimos Sara. RAYO EN FRASES - Yo siempre he dicho que los instrumentos son muy importantes para ejecutar una obra pero lo que importa es la idea. La idea no es un instrumento. La idea nace dentro de tu cerebro y si no tienes la estructura, la capacidad intelectual para manifestar esa idea, no sale aunque tengas los mejores instrumentos para ejecutarla. - Espero que Dios crea en mí porque yo creo en él. Para mí es muy importante. Soy un ser místico pero no religioso. - Es mucho más difícil pintar un cuadro en blanco y negro que con todos los colores y con todo el abecedario. - En Nueva York no hay luz y la luz hay que imaginársela porque no existe. Existe un reflejo. Entonces tú vas olvidando los colores porque no hay, no existen los colores. Entonces vas guiándote por la síntesis que es la luz y el negativo. - ¿De qué te sirve un carro lindo, hermosísimo, sin gasolina? Así es el talento, si no hay disciplina. - Mi vegetarianismo sigue vigente. Además, cada vez es más fanático porque yo no puedo comerme algo que se mueve, algo que respira. Es una cosa oriental. Además, cuando era muy joven tenía acné juvenil y un yerbatero me curó con raíces y con hojas, bebiendo hojas de té todas las mañanas. Yo dije: la naturaleza es sabia, la naturaleza es el remedio. Y desde entonces no me interesa la grasa animal. - La única manera de pintar es aprendiendo a pintar todo el tiempo. Tú dejas de pintar un mes y se te olvida, te lo aseguro. - Todo el tiempo pinto. Y si no sacas todos esos dibujos con todas tus ideas, se te pudren, viene una frustración. Luego se te pudren esas ideas y esa podredumbre produce la vejez. Oscar Domínguez - odomiguez@sicolombia.net
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