Museo Rayo

Museo Rayo
Museo De Dibujo Y Grabado Latinoamericano

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Sala DeExhibiciones

Constelación De Artistas l Los Rayos Del Museo Rayo l Trazos de Roldanillo para Cuenca  

Constelación De Artistas En Roldanillo


Artistas:

Anuar Carrillo

Diego Montoya

Rafael Ordóñez

Vicente Rayo

Héctor Restrepo

Carlos Salazar

Catálogo

Por Agueda Pizarro Rayo

Hay una nueva constelación de 6 artistas en el firmamento del arte Colombiano. Tiene en común el ser de Roldanillo y el haber participado en las actividades del Museo de Roldanillo desde hace 20 años: Talleres de gráfica y dibujo, conferencias y exposiciones de los grandes artistas del arte mundial. Desde hace más de un año trabajan con Omar Rayo en un taller informal. Este se conformó luego de la decisión del Maestro Rayo de exponer su obra en el Museo en dos exposiciones sucesivas. Tanto ellos como su Maestro sienten que sus reuniones han sido productivas y estimulantes. Los 6 artistas no se consideran una escuela, ya que su obra es muy diversa en cuanto a propuestas y temáticas y no comparten ninguna estructura teórica. Sin embargo les unen cualidades como la imaginación, la originalidad, el esmero en el acabado y el compromiso con los miembros del grupo que se ha constituido como ''Taller Museo Rayo''. El grupo se reúne semanalmente para mostrarse la obra y conversar con su maestro, quien les hace una crítica desde su experiencia de la plástica, sugiriendo pautas a seguir sin interferir en la visión de cada uno. Esta libertad es fundamental tanto para ellos como par su maestro, ya que para ellos el estilo tiene que surgir de lo mas profundo y personal de cada uno.

Vicente Rayo
Vicente Rayo, el hermano menor de Omar Rayo empezó su carrera de artista hace unos 10 años. Su obra se desarrolló mientras desempeñaba el papel de asistente de taller de su hermano. Un día llevó de sorpresa una obra ya terminada para que su hermano le diera su opinión. Así fue el primer miembro del Taller Museo Rayo sin saberlo. Obviamente se inclina por la geometría y sus composiciones iniciales partían de las lecciones aprendidas al lado de su maestro, ya que eran rectilíneas. Jugaba con la perspectiva y la ilusión óptica, aunque nunca con la sombra, elemento que tanto se identifica con la obra de Omar Rayo. Siempre ha buscado un estilo propio y esto lo ha conseguido aun desde el principio con su uso de colores vibrantes o pasteles y formas producidas por la yuxtaposición de ellas en diseños engranados a la manera de Escher o de los azulejos árabes. Su hermano.

Procedió con él como lo ha hecho con los miembros más recientes del taller, dejándole seguir su camino y sugiriéndole técnicas para que la pintura o el dibujo tuviera más impacto o para que fuera riguroso en la composición sin agregarle elementos gratuitos. En la obra reciente, la geometría de Vicente Rayo se ha vuelto más orgánica. Sus formas combinan líneas curvas con las rectas produciendo así una danza como de hojas lanceoladas llenas de vitalidad. La yuxtaposición de las curvas a veces también resulta en la ilusión de volumen dándoles a sus pinturas sobre papel más recientes el titulo de ''Colmenas de Arco iris''. Trabaja por series como su hermano, resolviendo un problema visual que le interesa de diferentes maneras y dejando que la poesía le sorprenda como nos sorprende a nosotros los espectadores.

Héctor Jaime Restrepo
Héctor Jaime Restrepo, se podría llamar un surrealista ecológico o quizás un realista mágico, porque su temática pertenece a Colombia y la naturaleza colombiana. Cuando se integró al taller ya tenía una trayectoria en la plástica de la región y había participado individualmente en algunas exposiciones. Sus pinturas al óleo representan escenas simbólicas como sueños donde predomina la preocupación por la pérdida de los recursos naturales que se hace equivalente de la violencia de humano contra humano. Algunas de sus pinturas nos hacen pensar en las de Frida Kahlo, sobre todo las que enloquecieron a André Breton por su cualidad onírica y por la yuxtaposición de elementos disímiles. Se puede citar el famoso ''Lo que me dio el agua'' de Frida en el que un volcán, figuras humanas y vegetales, caracoles y fetos flotan entre sus pies en el agua de una tina. En una de sus pinturas sitúa la silueta de una garza con un jarrón de porcelana lleno de sangre dentro de un marco del que se derrama la sangre. Con Frida comparte el uso de raíces, hojas, fruta. A diferencia de la artista mexicana las pinturas de Héctor Jaime Restrepo no son de ninguna manera primitivistas ni hieráticas. Su técnica recuerda más bien la de los maestros europeos como el Bosco. En sus obras más recientes introduce sus escenas oníricas a escenarios arquitectónicos que nos reportarían a de Chirico si no fuera por el acabado inmaculado y también al contexto indiscutiblemente tropical y nuestro. Preferiría llamar estos cuadros, entonces, ''Realismo mágico'', porque a diferencia de los surrealistas y semejante a la obra de Frida, sentimos al mirarla que las imágenes surgen de un dolor auténtico, de un amor profundo por la tierra y de una percepción única de un mundo propio.

Carlos Humberto Salazar
Carlos Humberto Salazar, también pinta hace tiempo y ha expuesto su obra en otras instituciones de la región. El lápiz es el vehículo de su expresión plástica, tanto para explorar las diferentes modalidades de la curva y la línea recta de las que se compone el objeto como para investigar el efecto óptico de los colores (estos son lápices de colores que pocos niños han alcanzado a tener en sus cajas de Prismacolor). Son entonces naves espaciales en todos los sentidos de las palabras, porque nos llevan a explorar el espacio de la tela o del papel donde viajan. La impresión que dejan, a pesar de ser siempre lápices perfectamente reconocibles como tal, tanto de naves como de seres mitológicos en transformación. Se doblan en serpentinas como si fueran blandos, como si fueran caminos, como si fueran serpientes del pensamiento haciéndonos reflexionar sobre las formas y sus posibilidades los sueños que puede soñar un lápiz hasta convertirse en un Quetzalcoatl. La herramienta se convierte en su propio tema. Así, su autor nos parece estar diciendo: ''Miren, observen. Mis lápices me dan todas estas posibilidades. Para mí contienen toda la danza de las formas y los colores''. En esto hay cierto humor, un sentido lúdico y lírico que se une al efecto surreal de mostrar el lápiz como personaje.

Rafael Ordóñez Franco
Rafael Ordóñez ha creado un universo propio poblado de seres antropomórficos fantásticos en su sorprendente obra siempre en evolución. Por su antropomorfismo sus personajes nos recuerdan a la orfebrería y la alfarería precolombina, o quizás los tejidos paracas. Pero los seres de Rafael Ordóñez no son del pasado. Viven en un mundo paralelo al nuestro. Son versiones de nosotros y están presos en un devenir mitológico que refleja todo el desastre a veces cómico, a veces trágico del mundo moderno y, creo yo, colombiano. Los lagartos de sus obras anteriores, algo caricaturesca a la manera de Klee, quizás, con sus miradas de reojo y sus lagartadas y poses a la vez bellas y burlescas han evolucionado en hombres y mujeres pájaro. Originales y formalmente cautivantes, hacen ahora una coreografía de formas con sus cuerpos en silueta y pueblan los espacios rectangulares con iguales proporciones de humor y de misterio así como los dioses de nuestros antepasados americanos en los tejidos, los volantes de los husos, las vasijas y los murales. Un pintor prolífico quien antes trabajaba los fondos con igual esmero que las formas de sus criaturas produciendo texturas con arena y otros elementos para dar la ilusión de artefactos, Rafael Ordóñez ha depurado su estilo para llegar a una mayor fluidez de línea y una gran soltura expresiva. Al mirar sus obras nos sentimos en presencia de una imaginación desbordante y única en constante búsqueda de nuevas maneras de revelarnos los extraordinarios planetas que visita y que están todos en éste.

Anuar Carrillo Bacares
Anuar Carrillo, arquitecto de formación, construye paisajes abstractos con elementos geométricos yuxtapuestos entre planos en perspectiva y armonizados por el peso de los colores que aplican como si fueran también formas. Acostumbrado a formatos grandes como portales a estas visiones de sus propias Atlántidas, anteriormente combinaba elementos expresionistas o gráficos con sus formas. Así sugería espacios rituales garabateados por la mano de algún chaman de maestros de la obra acercándose quizás al maestro peruano Fernando de Szyszlo con sus dólmenes incaicos. Anuar experimenta ahora con la creación de unidades pictóricas compuestas por varios cuadros de formas y tamaños diferentes. Con ellos crea una escena en que parte de un círculo o de un cono o un arco, pasa a hacer parte de otra tela u hoja de papel. El reto que se ha hecho es lograr que estos elementos se puedan trasponer así como los capítulos de la ''Rayuela'' de Julio Cortázar y producir una lectura diferente al cambiar de posición. Es una propuesta visionaria y experimental para la que este artista de conceptos está completamente preparado. No flaquea hasta lograr lo imaginado para hacernos entrar a sus edificaciones futuristas o antiquísimas y vivir en la posibilidad.

Diego Montoya Concha
El Benjamín del grupo, Diego Montoya, es demasiado joven para recordar la inauguración del Museo ni para haber asistido a los primeros talleres. Sin embargo, su acercamiento al Museo desde que tiene el uso de las manos para pintar es total. Diego, un interpréte y compositor que toca varios instrumentos de viento, parte de la música para crear ritmos y crescendos visuales. A través de un proceso cenestésico en que realmente traduce el sonido al color y la forma, logrando efectos expresionistas de gran intensidad nos transmite sonatas y sinfonías que se ondulan, se curvan y se encrespan, suben y bajan en oleajes de colores, a la vez nítidos, vibrantes y veloces. Hay pocos pintores en la historia del arte que hayan intentado esta cenestesia. Mondrián fue uno con sus geometrías del ''Boggie Woogie''. Pero Mondrián se quedo en la línea recta haciendo planes de la ciudad de un jazz que en su esencia fluye y por más que las calles de New York. Podemos pensar también en el intento de Disney en la película animada ''Fantasía'' en los que hace ''ver'' los sonidos cuando cobran vida en formas y colores danzantes que a veces son abstractos y a veces personificados en las consabidas elefantas con tutú. Pero lo de Diego Montoya más profundo, aunque nos alegra y anima la vista como lo hace lo más abstracto de ''Fantasía''. Este artista de Roldanillo nos hace seguir realmente la melodía y el ritmo ya sea de la música clásica, el jazz, o de los ritmos nuestros. Nos mecemos en los tiempos de armonía o de furor como si el ojo fuera nuestra nave o nuestro delfín que navega y profundiza en la intensidad de un azul o de un rojo. No hay nada gratuito en las formas que produce el oído de Diego. Ninguna es una de las formas geométricas puras que son como las ideas platónicas de las que participan las vidas. Sus formas variadas, originales dinámicas. Las conecta el aire del aliento. Diego Montoya es también un artista prolífico que aspira y respira desde su cuna verde de Roldanillo a dar su concierto en otras tierras.

El Taller Museo Rayo ha llegado a una etapa hermosa de su existencia. Van de viaje y juntos. Expondrán en las Salas del Museo Municipal de Arte Moderno de Cuenca, Ecuador. Los preparativos para este viaje los han unido aún más. Trabajan como energúmenos. Se desesperan porque no llega el día en que se puedan mostrar sus obras. La casa del Maestro Rayo se llena de las voces exaltadas de los talleristas, quienes avanzan sus nuevas teorías entre el ''ambiente'' que no puede faltar en ninguna fiesta colombiana. El Taller Museo Rayo es una celebración de la creatividad desbordante de un país donde la imaginación produce el pan de cada día y todas las manos esperan que alguien ponga, entre ellas, la masa con la que la música se hace color y las formas hacen de nuestras vidas una danza.

Nueva York
Septiembre 20 de 2003
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Los Rayos Del Museo Rayo
Por Juan José Madrid
Secretario General Museo Rayo

''Roldanillo, tierra fértil para el cultivo de la poesía'', es una frase de la esposa del maestro Omar Rayo, la poeta Agueda Pizarro, a la cual le agregaría que es igualmente fértil para la pintura. La labor que ha desarrollado el maestro Omar Rayo con su museo en su tierra natal en Colombia es enorme, él ha sabido abonar el terreno, ofreciendo un espacio donde el cultivo de la cultura en todas sus manifestaciones ha sido sembrada con amor y sabiduría, con la paciencia de un monje que se dedica con pasión a su labor. El Museo Rayo en Rodanillo, cuenta con 22 años de experiencias, es un museo que transformó una región, que saco del anonimato una ciudad, y la proyectó como un centro de la cultura con implicaciones internacionales.

Estas dos décadas de labores siempre han estado cimentadas en una visión del maestro Omar Rayo, proponer el museo como una universidad de la estética, demostrando que el arte, en su esencia, es uno solo, la de crear. Escoger a Roldanillo como sede del Museo Rayo constituye un reto a la constante de descentralizar de las grandes ciudades todas las manifestaciones culturales que se generan en las diversas regiones del país, además brindar a Roldanillo y las demás poblaciones circunvecinas la oportunidad de tener contacto directo con la obra de los más destacado artistas del continente y del resto del mundo.

La cosecha que el Museo Rayo presenta en este momento corrobora el trabajo desarrollado, este grupo de seis artistas oriundos de la ciudad y que han aceptado el reto que les propuso el maestro Omar Rayo de asumir su proyecto de vida ligado a la pintura, Anuar Carrillo, Diego Montoya, Rafael Ordóñez, Vicente Rayo, Hector Jaime Restrepo y Carlos Humberto Salazar, son los rayos del Museo Rayo, son los hijos alumnos de este gran museo que se preocupa por ampliar sus objetivos, más allá de la exhibición de la obra de arte, extendiendo sus intereses al campo de la investigación, enseñanza, divulgación, descubrimiento y promoción de nuevos talentos.
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Trazos de Roldanillo para Cuenca
Por José Luis Carrillo


Seis Artistas Del Museo Rayo exponen en el Museo de Arte Moderno de Cuenca, Ecuador.
Cuando este grupo de pintores me pidió que escribiera para este catalogo, lo primero que se me vino a la cabeza fue un comentario crítico sobre sus obras, no obstante, carezco de dichas facultades ya que mi trabajo periodístico se aproxima más a la documentación. El reto ya era otro, tratar de definir lo que para este grupo de hombres representa exponer en el Museo de Arte Moderno de Cuenca Ecuador, tarea nada fácil. Por el carácter subjetivo de la mente de los artistas y por la importancia misma del proyecto.

La primera vez que escuche de la iniciativa fue en la casa del Maestro Omar Rayo, que con su mesurado tono dio la noticia a los 6 pintores. En el aire reino el silencio, se suponía que cualquiera de los presentes dijera algo, pero no. Rayo nos miró a todos. ¿Qué le pasaba por su mente en ese instante?...bueno... de nada, exclamó Omar.

De eso ya hace más de seis meses, evidentemente es una experiencia nueva para estos hombres, que veían como uno de los pintores más importantes en la historia de Colombia guiaba una aventura creativa hasta el Museo de arte Moderno de Cuenca. Rayo tomo el proyecto como suyo e incluso dono un intagio para recaudar fondos.

A medida que pasó el tiempo el proyecto tomo forma, los pintores trabajaron estrictamente para mostrar a ustedes los frutos de su expresión sobre la condición del hombre, la geometría, el espacio, la música y el color. Ahora sus trabajos abren las fronteras y plantean interrogantes alrededor de la búsqueda de un estilo especifico y único en sus trabajos.

El trabajo de estos pintores está ligado a la luz del Museo Rayo y sus talleres y al mismo Rayo que en esta etapa de su vida muestra su faceta de transmisor de conocimiento, quizás por la necesidad de heredar ese compendio de saberes o por que quiere sumar a su caminar errante nuevos pies.

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